top of page

Zona de Confort: Cuando deja de proteger y empieza a limitarnos.

  • 26 ene
  • 2 min de lectura

Actualizado: 9 mar



Quizá esta escena te suene:


“Claro… para ti es fácil decirlo.

Tú estás tranquilx en tu zona de confort”.


La mayoría de las veces, la Zona de Confort

no aparece como un concepto neutro.


Aparece como queja, comparación, sensación de injusticia

y muchas veces también como acusación de pereza, vagancia o indolencia.


Como si tranquilidad fuera sinónimo de no hacer nada.

Como si quedarse fuera siempre fallar.

Hasta cierto punto, necesitamos esta seguridad para sostenernos.


Ahora miremos lo que realmente importa. Algo que casi no se dice es esto:


No vivimos en una sola Zona de Confort.

Vivimos en zonas de confort por áreas de nuestra vida.


Podemos, por ejemplo, sentirnos segurxs en el trabajo y bloqueadxs en lo emocional, sostener la rutina y descuidar lo que sentimos...


...o estar cómodxs en lo conocido y desconectadxs del deseo...

Por eso no se trata de “salir de la Zona de Confort” en general.


Se trata de mirar con honestidad:

¿Qué parte de mi vida está ahora mismo apoyada ahí?

¿ Y si todavía me sirve… o si ya empezó a limitarme?


Aparece como queja, comparación, sensación de injusticia

y muchas veces también como acusación de pereza, vagancia o indolencia.


Muchas veces no nos movemos por miedo a lo nuevo, a equivocarnos, a no saber cómo hacerlo, o a perder estabilidad.


Y aquí viene una imagen sencilla:


Existe un refrán que dice:

“equipo que va ganando, no se cambia”.


Durante un tiempo eso funciona,

pero mientras ese equipo repite siempre la misma estrategia,

otros equipos entrenan diferente, se adaptan,

prueban cosas nuevas.


Y llega un momento en que el equipo que no se movió empieza a sentirlo: los partidos cuestan más, los resultados bajan, aparece frustración.


No porque sean peores. Sino porque el entorno cambió…

y ellxs no cambiaron con él.


Algo parecido nos pasa en la vida.

Cuando nos quedamos demasiado tiempo

en lo conocido por miedo a lo desconocido,

la Zona de Confort deja de ser apoyo…

y empieza a ser límite.


Seguimos haciendo lo mismo. Pero con más esfuerzo, menos ilusión,

menos sensación de expansión.


Volver a ti no es criticarte por quedarte. Es preguntarte con suavidad:


¿Qué área de mi vida está pidiendo ahora un cambio?

¿Qué nueva estrategia podría traerme más aire?


Salir de la Zona de Confort no es saltar al vacío.

Es movernos paso a paso hacia lo nuevo.


No desde la presión. Sino desde el permiso interno.

Porque cuando nos permitimos evolucionar,

la vida vuelve a moverse con nosotrxs.



Gracias por estar aquí.


Si esta reflexión ha resonado contigo, guárdala con cariño

y compártela con alguien que la necesite.


También puedes visitarnos en nuestras redes sociales.


Porque cuando te escuchas, la vida se calma.

Abrazo consciente.








Comentarios


Ya no es posible comentar esta entrada. Contacta al propietario del sitio para obtener más información.

Si quieres recibir nuevas reflexiones cuando se publiquen, puedes hacerlo aquí.

Sin ruido. Solo cuando tengamos algo que compartir.

bottom of page
FacebookInstagramYouTube