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¿Desde dónde haces lo que haces: Motivación o Presión?

  • 13 ene
  • 2 min de lectura

Actualizado: 9 mar






Experimento consciente de hoy


Un ejercicio para observar cómo te pones en marcha.


Hay días en los que hacemos muchas cosas…

pero al final queda una sensación extraña.


Como si hubiéramos estado ocupados todo el día y

aun así algo dentro siguiera tenso.


A veces no es lo que hacemos.

Es desde dónde lo hacemos.


Este pequeño ejercicio propone observar precisamente eso.


Para bajar el .pdf de la actividad:




Este ejercicio te invita a observar desde qué lugar interno realizas tus actividades cotidianas.


No es una tarea más que cumplir, sino un espacio para escucharte.


No busques respuestas correctas. Al escribir, sé honesta contigo.


Solo observa, sin juzgarte ni exigirte.


Empieza por actividades concretas y cotidianas. Las más simples suelen decir más de lo que parece.


Puedes parar cuando quieras, aunque la tabla quede incompleta.


Explora tus actividades


Para cada actividad que escribas, observa:

Actividad

¿Por qué la hago?

¿Cómo me siento al hacerla?

¿Me calma o me agobia más?



Ahora observa lo que aparece


Tómate un momento para leer lo que escribiste, como si lo hubiera escrito alguien a quien quieres cuidar.


Permite que las siguientes respuestas aparezcan sin prisa:


  • ¿Hay alguna actividad en la plantilla que, al leerla, me haga sentir bien o más relajad@?

  • ¿Hay actividades que me resulten indiferentes?

  • ¿Hay alguna actividad que me agobie o me haga sentir mal?¿Es algo que puedo dejar de hacer?

  • Y si no puedo dejar de hacerlo, ¿Qué valor tiene en mi vida?

  • ¿Hay algo en mi actitud, en la forma de afrontarlo o en el sentido que le doy que podría suavizarse para que no me haga daño?

  • Al mirar la plantilla en su conjunto, ¿a qué conclusiones llego sobre mi manera de estar en la acción y en lo cotidiano?


No se trata de forzarte a cambiar, ni de exigirte más.

Se trata de comprenderte mejor.


Cuando reconoces desde dónde haces lo que haces, empiezas a recuperar margen interno.


Y desde ahí, incluso lo inevitable puede vivirse con más suavidad.



Gracias por estar aquí.


Si esta práctica ha resonado contigo, guárdala con cariño

y compártela con alguien que la necesite.


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Porque cuando te escuchas, la vida se calma.

Abrazo consciente.




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