top of page

La pregunta no es si llevas una máscara, sino ¿Cuál eliges ponerte?

  • 29 dic 2025
  • 3 min de lectura

Actualizado: 9 mar









El Baile de las máscaras



Hola, persona valiosa. Sí, tú. Conviene recordarlo:

tú también vales mucho, incluso cuando dudas de ello.


Detengámonos un momento.


Cuando afirmamos que alguien es “bueno” o “malo”,

¿De qué estamos hablando realmente?


En apariencia, la respuesta es sencilla:

el bueno hace cosas buenas; el malo, cosas malas.


Pero esa explicación, tan cómoda como superficial,

esconde algo más profundo.



Cada vez que calificamos a alguien,

le estamos otorgando un valor.


Y valorar —según una de las definiciones más amplias de la RAE— significa medir el grado en que algo satisface nuestras necesidades o nos proporciona bienestar.


Dicho de otro modo: no hablamos solo de hechos, sino de percepciones.


Cuando decimos que alguien es “bueno”, en realidad estamos diciendo que encaja con nuestra forma de ver el mundo, con nuestra historia, con aquello que aprendimos a admirar, aceptar o respetar.


Es un juicio construido desde nuestro contexto emocional, cultural y personal.

Por eso toleramos algunas conductas y condenamos otras.


A veces, sin darnos cuenta, somos más indulgentes con un político corrupto que jamás veremos cara a cara que con u

n vecino que, incapaz de gestionar sus emociones,

nos grita en un mal día.


No porque uno sea “mejor” que otro, sino porque

nos afecta de manera distinta.


Y aquí aparece una idea clave.


En la antigua Grecia, la palabra persona (πρόσωπον) significaba máscara. No es casualidad. En cada contexto —familia, trabajo, pareja, amistad—

mostramos una cara distinta.


No porque seamos falsos, sino porque somos complejos.


Imagina que nacemos como un dispositivo nuevo.

De fábrica, ya traemos instalado un banco de datos completo: todas las máscaras posibles del ser humano.

Desde las más luminosas hasta las más oscuras.

A ese conjunto de máscaras, y al uso que hacemos de ellas, aquí,

lo llamaremos "personalidad".


Cada máscara de tu colección, representa una emoción que te ayuda a responder con más verdad lo que vives.


A lo largo de la vida, según lo que aprendemos, lo que vivimos y los modelos que seguimos, vamos marcando algunas como “favoritas”.


Son las que usamos más a menudo,

las que los demás reconocen como “nosotros”.

Pero eso no significa que las otras desaparezcan.

Siguen ahí. Latentes. Disponibles.


Por eso nadie es bueno todo el tiempo. Ni feliz todo el tiempo. Ni equilibrado todo el tiempo.


El que consideramos “bueno” también siente miedo, rabia, tristeza, asco.

A veces reacciona mal. A veces se equivoca.


Y el que etiquetamos como “malo” también puede sentir alegría, ternura, sorpresa… e, incluso, responder de forma adecuada a sus emociones.


Ambos son humanos. Ambos llevan las mismas máscaras.

La diferencia está en cuáles eligen usar con más frecuencia.


Y aquí llega la parte más importante:

Sea consciente o no, de acuerdo con lo que se presente, aprendemos a elegir ciertas máscaras a lo largo de la vida, y

también podemos aprender a usar otras.



Podemos ampliar nuestro repertorio. Podemos reinventarnos.


No es magia. No es rápido. No es fácil.


El cambio de comportamiento es uno de los procesos

más exigentes que existen.


Requiere atención, constancia, respeto por el tiempo y, sobre todo,

honestidad con uno mismo.


Pero es posible. Siempre. En cualquier etapa de la vida.


La pregunta, entonces, no es si llevas una máscara. La pregunta es:


¿La que llevas ahora, te permite responder con más autenticidad a la vida?



Si te resuena lo que has leído o escuchado,

puedes dejar un like o un comentario en YouTube

y seguirnos en Instagram.


Eso ayuda a que llegue a más personas.


Guarda esta lectura con cariño

y si te nace, compártelo con alguien de confianza.


Porque cuando te escuchas,

la vida se calma.


Abrazo consciente.





Comentarios


Ya no es posible comentar esta entrada. Contacta al propietario del sitio para obtener más información.

Si quieres recibir nuevas reflexiones cuando se publiquen, puedes hacerlo aquí.

Sin ruido. Solo cuando tengamos algo que compartir.

bottom of page
FacebookInstagramYouTube